Ideas para Líderes # 498 Superar Nuestros Miedos Evolutivos para Hablar a la Autoridad

Concepto Clave

Los empleados a menudo tienen miedo de hablar a pesar de que pueden tener algo que decir. Una nueva investigación apunta a los orígenes evolutivos del silencio basado en el miedo y destaca los pasos productivos (por ejemplo, desarrollar inteligencia emocional y mejores habilidades de comunicación) que los empleados pueden tomar para superar estos temores.

Resumen de ideas

¿Por qué muchos empleados no dicen algo cuando ven algo mal en el lugar de trabajo, o cuando son atacados injustamente por su jefe? ¿Por qué se sientan en silencio en las reuniones a pesar de que puedan tener una sugerencia o comentario relevante para agregar a la discusión?

Estos son ejemplos de silencio defensivo de los empleados, cuando los empleados permanecen en silencio porque tienen miedo de las consecuencias para sí mismos si hablan.

Investigaciones anteriores han examinado las causas organizacionales o personales de este miedo, como una cultura organizacional que desalienta la honestidad o el fracaso, o un jefe egocéntrico que se niega a escuchar otras opiniones. Un nuevo artículo de investigación profundiza para identificar dos fuentes ignoradas de silencio verbal basado en el miedo: la evolución y las experiencias pasadas.

El «módulo del miedo» evolucionó con el tiempo en el cerebro humano como una forma de proteger a los humanos al permitirles tomar conciencia de una amenaza y reaccionar de inmediato. Este módulo del miedo todavía existe en el cerebro y funciona de la misma manera: desencadenado por señales de amenaza y operando basado en una filosofía de «más vale prevenir que curar». Una de estas señales de amenaza, nacida en nuestro miedo evolutivo al individuo dominante, es la autoridad: ¡un jefe es más temible que un compañero, y el jefe de un jefe es aún más temible!

Otra fuente profundamente arraigada del miedo se aprende de experiencias pasadas. Todos hemos tenido experiencias desagradables cuestionando la autoridad. «No cuestionar la autoridad» está integrado en nuestra socialización institucional (por ejemplo, a través de las escuelas) y cultural.

Una tercera fuente de miedo, menos automática o intuitiva, surge de la evaluación cognitiva. En otras palabras, tenemos suficiente experiencia y juicio para decidir que una situación es una fuente de peligro y, por lo tanto, aumenta nuestros temores.

Los investigadores identificaron tres respuestas de silencio defensivo diferentes a un evento que induce al miedo:

  • El silencio defensivo no deliberativo es una respuesta automática y no consciente. Es lo más cercano a la respuesta de vuelo evolutivo, excepto que los empleados no pueden salir corriendo de la habitación. El silencio defensivo no deliberativo ocurre cuando la amenaza es intensa y hay poco o ningún tiempo para prepararse para la amenaza, como cuando un jefe de repente tiene un estallido violento.
  • El silencio defensivo deliberativo es intencional y consciente. Este tipo de silencio ocurre cuando hay tiempo suficiente para prepararse para la amenaza y, por lo general, cuando la gravedad de la amenaza es baja (su trabajo no está en juego).
  • El silencio defensivo basado en esquemas es a la vez una respuesta consciente y automática. Es consciente porque el empleado decide conscientemente permanecer en silencio. Pero es automático porque se basa más en experiencias pasadas relacionadas y percepciones mentales (esquemas) que en un examen deliberado de la situación en cuestión. Si el empleado sabe de un caso en el que alguien perdió su trabajo por una situación similar a la que está enfrentando, ese empleado casi inmediatamente decide quedarse callado («es demasiado peligroso») sin reconocer que podría haber habido diferentes circunstancias en la otra experiencia. El silencio defensivo basado en esquemas ocurre en dos situaciones diferentes: cuando la amenaza es menos intensa, pero hay poco tiempo para responder (por lo tanto, el empleado elige por defecto la respuesta basada en esquemas), o cuando hay tiempo suficiente para responder, pero la amenaza es alta, lo que le da tiempo para considerar las experiencias relacionadas y decidir recurrir a la respuesta más segura: el silencio.

Aplicación de negocios

Combatir el miedo a hablar ante la autoridad, integrado en la psique humana a través de la evolución, la socialización y nuestras experiencias personales, no es una tarea fácil.

Una emoción que combate este miedo es la ira. Sin embargo, la ira no solo es contraproducente, sino también contraproducente. Visto como poco profesional, una respuesta enojada disminuye la credibilidad y la influencia del atacante.

Una respuesta más eficaz es el desarrollo de lo que los investigadores llaman «eficacia de voz». En esencia, los empleados deben adquirir el control emocional, la inteligencia emocional y las habilidades de comunicación verbal para saber cuándo hablar y cómo expresarse en el formato más productivo posible. Los empleados deben aprender a: controlarse a sí mismos y nunca cruzar el «umbral de incorrección» al tratar con los superiores; enmarcar la información y transmitir mensajes de tal manera que comuniquen sus posiciones de manera clara y apropiada; y discernir el estado emocional de la autoridad y, por lo tanto, saber cuándo y cómo acercarse mejor a esa autoridad.

Las organizaciones a menudo se ven afectadas por el silencio de los empleados impulsado por el miedo, lo que puede reducir el compromiso de los empleados e impedir que información o conocimientos importantes asciendan en las filas de la organización. Las organizaciones deben tomar medidas para motivar a los empleados a hablar, pero también ayudarlos a adquirir las habilidades para hacerlo de manera efectiva.

Un punto de partida sería que los líderes de la organización hicieran preguntas genuinas a los empleados, especialmente aquellas que invitan específicamente a las personas a ofrecer sus pensamientos. Los ejemplos incluyen: «¿Qué nos estamos perdiendo?»»¿Qué ideas no hemos considerado?»»En tu papel, probablemente hayas pensado en esto antes? ¿Qué tienes en mente?»Preguntas genuinas como estas pueden ser una solución sorprendentemente simple para el silencio defensivo.

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